“…hombres y mujeres aprendieron que la noche encierra mundos y que hay que saber escucharlos para irlos sacando y floreciendo…
…Sabedores de que la Memoria puede viajar lejos y llegar donde nadie piensa o imagina,
fueron los hombres y mujeres de ése hoy al lugar de los árboles grandes.
Salió la Luna y la Vía Láctea acomodó su retorcido cuerpo.
Un rayo de Luna se colocó entre las grandes ramas y hojas del árbol del centro. Con su luz bajita pudo leer el letrero de ahí debajo.
Así decía: -A los primeros.
Los de después sí entendimos.
Salud-“.
(De “Los Otros Cuentos”, del Subcomandante Insurgente Marcos)
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