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miércoles, 20 de junio de 2012

Declaración del 2do Encuentro Nacional de Pueblos Fumigados


Prensa Unión de Asambleas Ciudadanas informa
 19 de junio de 2012

Córdoba, 16 de junio de 2012
Los Pueblos Fumigados, Movimientos, Colectivos y Organizaciones ambientalistas y sociales de todo el país nos reunimos en la ciudad de Córdoba en el marco del Juicio Histórico a las Fumigaciones en Barrio Ituzaingó Anexo, en el que se está juzgando el delito de poner en peligro la salud de la población por fumigaciones realizadas con agrotóxicos bajo la responsabilidad de los productores Parra y Gabrielli y del aeroaplicador Pancello.
En dicho marco, los días 15 y 16 de junio nos convocamos en el 2do Encuentro Nacional de Pueblos Fumigados para realizar un diagnóstico de la problemática sanitaria y ambiental producida por las fumigaciones con agrotóxicos a nivel nacional y para conformar una campaña nacional que nos articule en nuestra lucha por la vida y la salud. En nuestro plenario de cierre acordamos comunicar que:
AFIRMAMOS que hoy todos los Pueblos Fumigados somos Barrio Ituzaingó Anexo ya que también estamos siendo afectadxs por las fumigaciones con agrotóxicos que nos envenan, nos enferman y nos matan, y por ello EXIGIMOS JUSTICIA para Barrio Ituzaingó Anexo y para todos los Pueblos Fumigados del país.
REPUDIAMOS el anuncio de Monsanto de radicar su proyecto de producción de semillas transgénicas más grande del mundo precisamente en Córdoba y LLAMAMOS a la ciudadanía toda a RESISTIR esta invasión de la multinacional de la manipulación genética claramente cuestionada desde el Juicio.
DENUNCIAMOS la incapacidad del estado en sus tres poderes para reconocer los impactos del uso de agrotóxicos como problema ambiental y de salud pública y RECLAMAMOS leyes apropiadas, efectividad de las mismas, vigilancia epidemiológica, tratamiento para lxs afectadxs, resarcimiento a lxs afectadxs y reparación de los daños ambientales.
RECORDAMOS con dolor a todas las víctimas de los agrotóxicos/ agronegocios, y en nombre de todxs ellxs a Nicolás Arevalo y José Rivero, niños muertos por intoxicación por agrotóxicos en Puerto Viejo Lavalle (Pcia. De Corrientes) en el año 2011 y 2012 respectivamente, a Ezequiel Ferreyra, niño muerto por manipular agroquímicos en condiciones de explotación infantil en la empresa Nuestra Huella S.A. en Pilar (Pcia. De Bs.As.), y a Néstor Vargas, trabajador rural muerto por manipular agrotóxicos como trabajador explotado en un establecimiento rural de Vera (Pcia. De Santa Fé).
SOSTENEMOS que en lugar de un modelo productivo basado en la contaminación, envenamiento y muerte es posible producir sin agrotóxicos, nuestra lucha es también por una producción sana y sustentable en el tiempo, como la que vienen haciendo campesinos e indígenas que resisten los desalojos y desmontes en todo el territorio nacional.
LLAMAMOS a la solidaridad con lxs compañerxs que están resistiendo la megaminería en la cordillera, pues entendemos que esta actividad y los agronegocios destruyen nuestras formas de vida y nuestro entorno en nombre de un supuesto crecimiento económico que sólo es lucro para unos pocos. DENUNCIAMOS la violencia desatada desde el estado y las empresas y sus grupos armados contra lxs que defienden los bienes comunes y EXIGIMOS la derogación de la ley antiterrorista.
NOS COMPROMETEMOS A TRABAJAR EN la Campaña Nacional contra los Agrotóxicos y por la Vida “PAREN DE FUMIGARNOS” que comprenderá los siguientes ejes:
1.      Sistema productivo: monocultivo-transgénicos- agrotóxicos y denuncia del IIRSA.
2.      Soberania Alimentaria: defensa de los consumidores-etiquetado de transgénicos y articulación con campañas en desarrollo contra los transgénicos y en favor de la agroecología.
3.      Legal- institucional: 500 denuncias, creación y reforma de normativa, reclasificación de agrotóxicos y residuos peligrosos.
4.      Salud: vigilancia epidemiológica, tratamiento y resarcimiento para los afectados, y reparación del daño ambiental.
5.      Educación: nunca más escuelas fumigadas, educación e investigación.
6.      Difusión nacional e internacional: comunicación digital, construcción simbólica, artes y escraches.

FIRMAN:
Colectivo Paren de Fumigar Córdoba- Pueblos Fumigados de Las Palmas, La Leonea y Pampa del Indio (Pcia. De Chaco)- Pueblos Fumigados de Noetinger, Las Calles, Morrison, Traslasierra (Pcia. De Córdoba), Vecinos Autoconvocados de Oncativo (Pcia. De Córdoba)- Taller el Dragón de Anisacate- Madres de Barrio Ituzaingó Anexo- Semillas del Sur de Villa Ciudad Parque- Asamblea Córdoba Ciudad Despierta- Proyecto Ciudadanía, Universidad Nacional de Córdoba- Paren de Fumigar Santa Fé, Vecinos Autoconvoados de Hersilia, Vecinos Autoconvocados de María Juana, Pueblos Fumigados de Ceres, San José de la Esquina (Pcia. De Santa Fe)- Pueblos Fumigados de Luján y Rojas (Pcia. De Bs.As,)- Guardianes del Iberá (Pcia. De Corrientes)- Asociación en Defensa del Ciudadano (Santa Fe)- Conciencia Solidaria (Rosario)- Fundación por la Vida (Misiones)- Red Salud Popular “Dr. Ramón Carrillo” (Pcia. De Chaco)- Foro por la Salud y el Ambiente de Vicente López (Pcia. De Buenos Aires)- Movimiento Nacional Campesino Indígena- Amigos de la Tierra Argentina- Encuentro por los Derechos Humanos (Reconquista, Pcia. De Santa Fe)- Asamblea Campesina Indígena del Norte Argentino- Asamblea de Va. Urquiza (Cap. Fed)- ATE Hospital Garrahan- Fundación Che Pibe (Pcia. De Bs.As.)- CTA MTL Cañuelas (Pcia. Bs. As.)- Frente de Organizaciones en Lucha (Pcia. De Bs.As.)- Asociación Mutual Sentimiento- Unión de Pequeños Productores de Quilino (Pcia. De Córdoba) – Red América Latina Libre de Transgénicos (Ecuador)- Centro de Estudios y Asesoría en Salud (Ecuador)- Red de Médicos de Pueblos Fumigados- Asamblea por la Vida y la Salud (San Lorenzo, Pcia. De Santa Fe)- Red de Acción en Plaguicidas en América Latina- Centro de Estudios del Medio Ambiente (Pcia. De Bs.As.)- Socialismo Libertario/ Semillas de Rebelión (Rosario)- Instituto de Cultura Popular (Pcia. Santa Fe)- Pañuelos en Rebeldía (Buenos Aires)- Movimiento Campesino de Formosa- Movimiento Campesino de Santiago del Estero- Y SIGUEN LAS FIRMAS...
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Comisión Prensa y Comunicación
UAC Unión de Asambleas Ciudadanas

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 Unión de Asambleas Ciudadanas
Contra el Saqueo y la Contaminación

miércoles, 13 de julio de 2011

Pueblos en riesgo


Estudios argentinos muestran que hay mayor incidencia de cáncer y malformaciones congénitas en zonas en las que se usan pesticidas.
Por Andrea Gentil

Efectos directos. De acuerdo con los investigadores, los pesticidas están relacionados también con trastornos endócrinos y reproductivos.
San Nicolás, San Jorge, La Leonesa y Barrio Ituzaingó están lejos entre sí. En las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Chaco y Córdoba, más precisamente. Pero algo une a estas poblaciones, algo más fuerte que la simple ubicación en el mapa geográfico de la Argentina. “Son solo algunos de los lugares donde el aumento de casos de cáncer, malformaciones congénitas, trastornos endrócrinos y reproductivos se vienen sufriendo y detectando desde que las fumigaciones sistemáticas con agrotóxicos se volvieron algo cotidiano”.
La conclusión sale de la boca de los médicos e investigadores científicos que confeccionaron el informe del Primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados, que se reunió hace poco menos de un año en Córdoba, y que este año tuvo una continuación en Santa Fe. En estas reuniones, grupos de médicos de diversas especialidades presentaron sus trabajos de investigación, estadísticas y casos referentes a personas que enferman, o que nacen con malformaciones producto, advierten, de los efectos dañinos de pesticidas y agrotóxicos.
“Si bien las manifestaciones de intoxicación aguda son la demanda cotidiana de estos pacientes, lo que más alarma a los médicos de los pueblos fumigados son dos observaciones principales: una mayor cantidad de recién nacidos que presentan malformaciones congénitas y muchos más abortos espontáneos que los que habitualmente se producían en sus poblaciones de pacientes. En segundo lugar, una mayor detección de cánceres en niños y adultos, y enfermedades severas como hepatopatías tóxicas y trastornos neurológicos”, explica el informe.
Lo que sucede con estos médicos es que conocen íntimamente a las poblaciones en las que trabajan; atienden desde hace años a la misma gente y están encontrándose, aseguran, con que la incidencia de este tipo de trastornos es, desde hace unos años, inusualmente alta. Después de investigar y analizar no dudan, y las vinculan con las “fumigaciones sistemáticas con plaguicidas”.
Casos. El médico pediatra y neonatólogo Rodolfo Páramo, se encontró en la ciudad Malabrigo, en el norte de Santa Fe, con que en el año 2006 hubo 12 nacimientos con malformaciones sobre un total de 200. Y ese mismo año cuatro chicos murieron debido a malformaciones congénitas en Rosario del Tala, Entre Ríos. En ambas zonas, dicen los médicos, había habido fumigaciones masivas con agrotóxicos.
Un ejemplo más. Pueblos del centro de la provincia del Chaco (Napenay, Gancedo, Santa Silvina, Tres Isletas, Colonia Elisa y Avia Terai) han tenido en los últimos años mayor cantidad de personas con insuficiencia renal, malformaciones congénitas, cáncer en habitantes muy jóvenes, abortos espontáneos y dificultad para concebir.
¿Cuál es la explicación a esto? Equipos de salud de las zonas dicen haber comprobado que todo se debe al mayor nivel de contaminación química del ambiente que trajo consigo la industrialización de la agricultura. Los pequeños algodonales desaparecieron, junto con el bosque nativo, y fueron ampliamente reemplazados por grandes emprendimientos agrícolas de tipo industrial, con la soja a la cabeza. Un tipo de agricultura que va de la mano con el uso de grandes cantidades de agrotóxicos.
Andrés Oliva, andrólogo de la ciudad de Rosario, halló en cinco pueblos del sur de Santa Fe que quienes manipulan agroquímicos presentan 2,5 veces más incidencia de disfunción eréctil, además de un notable aumento en la cantidad de estrógenos en sangre. Los estrógenos son las hormonas características del sexo femenino, y eso es lo que detectaron las investigaciones: una extendida feminización latente.
“Lo que sucede con estos trabajos es que coinciden con lo que ya habíamos encontrado en la literatura científica de otras partes del mundo, como la India –resume Medardo Avila Vázquez, pediatra y neonatólogo, exsecretario de salud de la Municipalidad de Córdoba, y a la sazón al frente de la Red Universitaria de Ambiente y Salud–. La verdad es que la gente se dio cuenta antes de que todo esto estaba pasando; hace alrededor de 10 años que hay pobladores que denuncian esta situación. Los médicos empezaron después sus investigaciones, y la medicina basada en la evidencia nos está dando la razón. Ya hay dos facultades de Medicina, la de la Universidad de Córdoba y la de la Universidad de Rosario, que han hecho investigaciones y se encontraron con estos resultados”.
De vieja data. “La exposición crónica a los plaguicidas se encuentra asociada a daños en la salud que incluyen neurotoxicidad, efectos carcinogénicos e inmunológicos, alteraciones de la reproducción y el desarrollo. Estos hallazgos se encuentran descriptos en individuos que están expuestos frecuentemente a diferentes mezclas de pesticidas, ya sea simultáneamente o en serie, lo que hace difícil identificar los efectos de cada pesticida en forma individual”, explican María Fernanda Simoniello, Elisa Kleinsorge y Marta Carballo, bioquímicas que trabajan en universidades de Santa Fe y Buenos Aires. Después de estudiar los efectos de plaguicidas sobre trabajadores rurales, las investigadores comprobaron que quienes están tanto directa como indirectamente expuestos a esas sustancias tienen dañado su ADN. Es decir, su material genético básico.
En La Leonesa, Chaco, la situación alcanzó su punto culminante después de que se instalara una arrocera que usa fuertes cantidades de plaguicidas para su producción. Los vecinos organizaron reclamos cada vez más fuertes, hasta que se formó una comisión oficial que estudió los contaminantes del agua.
Los resultados de un primer informe muestran que hubo un importante aumento en la cantidad de malformaciones congénitas en recién nacidos, de acuerdo con los datos del Servicio de Neonatología del Hospital J. C. Perrando de Resistencia. Si en el año 1997 la incidencia de las malformaciones había sido de 19 por cada 10.000 nacidos vivos, en el 2008 esa cifra saltó a 85 por cada 10.000. Los científicos destacan que cuando se superponen los mapas que muestran, por un lado, los casos de malformaciones y cánceres y, por el otro, uno que grafica cuáles son las zonas en las que más cantidad de glifosato se usa, "se nota claramente que las áreas de mayor incidencia son, al mismo tiempo, zonas sojeras con una elevada utilización de glifosato y otros plaguicidas".
“En la provincia del Chaco se reconoce, ahora oficialmente, lo que los pobladores venían manifestando desde hace muchos años: que la actividad laboral con agroquímicos o la exposición habitacional por vecindad está relacionada con problemas reproductivos, abortos espontáneos repetidos y graves malformaciones congénitas”, puntualizan desde la Red Universitaria de Ambiente y Salud, que congrega a una cantidad de médicos e investigadores de pueblos fumigados.


En Misiones también hay casos. Hugo Gómez Demaio, cirujano pediátrico y jefe de pediatría del Hospital de Posadas, halló que en ese centro de salud hay 70 veces más casos de ciertos defectos congénitos (en el tubo neural) que en el resto de la provincia, según los datos del Centro Latinoamericano de Malformaciones Congénitas (CELAM). Cuando se investiga dónde viven los padres de esos bebés, salta a la vista que “todos provienen de zonas fuertemente fumigadas”.
Y algo similar ocurre con los cánceres infantiles. El equipo de Demaio, inclusive, encontró que los chiquitos menores de un año expuestos a agroquímicos presentan peores resultados en las evaluaciones diseñadas para medir el desarrollo neurocognitivo.
Otro trabajo presentado en los encuentros de Médicos de pueblos fumigados indica que los bebés nacidos con malformaciones congénitas en Córdoba aumentaron entre dos y tres veces de 1971 al 2005.
Según Gladis Trombotto, genetista del Hospital Universitario, Maternidad y Neonatología de la Universidad Nacional de Córdoba, la intensidad de las fumigaciones aumenta en coincidencia con la de las malformaciones. Y lo mismo sucedería en Chile, Paraguay, España, Colombia, Estados Unidos, México, Filipinas, Canadá, de acuerdo con la bibliografía científica de los últimos años.
Identikit. Los culpables de cánceres, abortos espontáneos, trastornos de la fertilidad, problemas a nivel respiratorio, endocrino, hematológico se suman a las malformaciones congénitas. Y todos ellos responden, dicen médicos e investigadores científicos, a una variedad de plaguicidas y sustancias agroquímicas. El glifosato es el más famoso, aunque no el único.
No selectivo y de amplio espectro, el glifosato es absorbido por las hojas y mata a las plantas. Pero esto no sucede si lo que el agricultor usa son semillas transgénicas, modificadas para resistir al glifosato sin sufrir daño. Es así como el glifosato es el principio activo del herbicida Roundup (el nombre comercial que le dio la empresa Monsanto), y hay maíz, soja, algodón, resistentes al glifosato. Es decir, que soportan ser rociados con el herbicida sin sufrir daño.
“El endosulfano y el clorpirifos son muy tóxicos. De hecho, hace un mes murió un chiquito por envenenamiento con endosulfano en una tomatera de Corrientes –puntualiza Avila Vázquez–. El glifosato es menos tóxico, pero el hecho es que de los 300 millones de hectáreas en las que se usan agroquímicos en la Argentina, 250 millones reciben glifosato. De manera que es la sustancia con mayor incidencia porque es la más usada”.
El año pasado, una investigación hecha en Sri Lanka (Asia) por el toxicólogo Andrew Dawson, estuvo basada en el seguimiento de diez mil personas que habían intentado suicidarse ingiriendo agrotóxicos. Y lo que hallaron es que la clasificación actual de los pesticidas, que se basa en los efectos que ellos provocan sobre ratas de laboratorio, no es totalmente válida entre los seres humanos. Porque entre las personas los efectos no siempre son coincidentes con los que se han llegado a registrar en experimentos con roedores.
La abamectina, que según los estudios de Dawson tiene una letalidad del 11%, está clasificada como no tóxica por la FDA (la agencia que regula los alimentos y medicamentos en los Estados Unidos y a la que todos los organismos similares del mundo miran). Es decir que, con los resultados obtenidos en esta investigación, debería ser considerada como una sustancia altamente peligrosa. Otro ejemplo es el clorpirifos, el veneno más usado para suicidarse según los registros de Dawson, y mata en el 7,6% de los casos. El dimetoato, que tiene una letalidad del 20,6%, fue sacado del mercado de Sri Lanka.
En los Estados Unidos, un estudio hecho por científicos entre campesinos, arrojó otro tipo de resultados: aquellos con mayor cantidad de días de exposición a los pesticidas agrícolas tienen un 50% más de chance de sufrir una depresión clínica que aquellos que pasan mucho menos tiempo en contacto con las sustancias. La posibilidad de ser diagnosticados como deprimidos aumenta al 80% cuando están expuestos a insecticidas del tipo organofosfatados (los más conocidos son el clorpirifos, el diazinón y el malatión). Con estos resultados, queda abierto el interrogante, advierten los científicos estadounidenses, de si los agroquímicos pueden provocar, también. enfermedades de tipo psiquiátrico.
Otro estudio, esta vez hecho por la Escuela de Salud Pública de Harvard, descubrió que hay un 70% más de peligro de desarrollar Mal de Parkinson entre quienes están expuestos, inclusive, a bajos niveles de pesticidas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de Medio ambiente de las Naciones Unidas estiman que cada año unos tres millones de campesinos de los países en desarrollo experimentan envenenamientos severos por el uso de pesticidas. Y que alrededor de 18.000 mueren.
“Lo que nosotros planteamos es que se prohíban las fumigaciones aéreas y que las terrestres se alejen de las zonas pobladas, tal y como sucede en la Unión Europea”, argumenta Medardo Avila Vázquez. Y enfatiza: “Los pesticidas son veneno, y como tales no deben usarse ni cerca ni mucho menos encima de la gente”.
Avila Váquez cree que se precisa cambiar algunos aspectos de la legislación. “Es cierto que hay reglamentaciones provinciales en cuanto a no fumigar, y medidas como requisamiento de los equipos y multas para quienes no cumplan con lo que está reglamentado. Pero se necesita –opina– una ley nacional que considere a la violación de esas reglamentaciones como un delito. De ese modo, además, sería más sencillo y menos burocrático el proceso de denunciar y penar a quienes infrinjan la ley”.